miércoles, 12 de marzo de 2008

Doncella de metal


/ Por Dieggae de Revista Chapultepec! - Nota larga pero vale mucho la pena -/


Como parte de su gira mundial "Somewhere back in time", el sexteto inglés brindó un show para que los fanáticos recuerden todos los grandes temas, que los acompañaron en su romance con la doncella de hierro
.


Difícil es llevar a los papeles sensaciones y mucho más cuando éstas están atravesadas por metal. Pero sin miedo a creer en la objetividad, porque no existe, podría afirmar que en el show de más de una hora cuarenta minutos que Iron Maiden brindó en el Estadio de Ferrocarril Oeste, demostró porqué está en el podio de las bandas de metal de la historia.

El comienzo del recital fue una réplica de "Live after death". La famosa intro con las palabras de, un no chiflado Winston Churchill, para pegar todo el poder de "Aces high" y "Two minutes to midnigth. El campo mega sobrevendido vibró y se acomodó en sus posiciones al ir pasando los minutos, pero quedó ordenado a partir del quinto tema aproximadamente. Tempranamente, apareció el tema emblema de la banda: “The trooper”. Los golpes no tardaron en llegar y lo que pretendía ser una verdadera carnicería, se terminó diluyendo en una actitud casi pasiva. ¿La explicación? Toda la atención quedó concentrada en el vocalista Bruce Dickinson, o mejor dicho, en la bandera inglesa que flameaba como es de costumbre en ese tema.

La actitud del público fue distinta a la de 2001, donde la totalidad del estadio chifló todo el tema y dedicó canciones al estilo “El que no salta es un inglés” y “Maradoooo” (para más info: http://www.youtube.com/watch?v=qLKiLNQQFJ0). Luego de una fecha de suspensión, en Velez de 2004, la bandera volvió. Si bien algún chiflido se escuchó, solo apareció un “Argentina, Argentina” al finalizar el tema, como para recordarle a Dickinson en que país se encontraba. (NdR: No es el lugar para hacer ningún análisis pseudo sociológico acerca del nacionalismo).

El sonido quizás fue el punto más débil de la noche. Si bien fue mejorando a través del desarrollo del show, la altura del escenario recibió algunas críticas, ya que la gente ubicada de la mitad del campo hacia atrás, no pudo disfrutar de todo el poderío de la banda. Dos cosas deben agregarse al respecto. Por un lado, la estructura del estadio de Ferro era la ideal para el Iron Maiden que vino hace 16 años y no para un show de esta envergadura en el 2008. Esto no ayudó en lo absoluto al buen desempeño del sonido, ya que se pierde por los aires del semi pro caballito y casi no rebota. Por otro lado, quedó confirmado que el promedio de altura del público que va a recitales de heavy metal es de 10 cm más alto que en cualquier otro. Esto claramente atenta contra una persona de estatura “normal”, y es un problema en lo que respecta a lo visual y a lo auditivo, mucho más si la altura del escenario no ayuda.

La escenografía demostró porque el arte no solo es burgués y no está solo en los museos. Los dibujos fueron variando y recordando a los diferentes Eddies, en sus diferentes etapas y formas. Para complementar, dos pantallas tercermundistas fueron de gran ayuda a los costados del escenario y el humo y las luces no fueron un gran detalle como para explayar y aburrirlos.

Un párrafo a parte sí debe dedicarse a la canción “Fear of the dark”. Es increíble el climax que se genera entre el público, participe activo e indispensable en la canción, y la banda. Solamente presenciar ese momento sería el equivalente a agotar las explicaciones que intentan dar estas vacías palabras de sonido y sensación. El combo coros + pogo + saltos, hacen la ecuación perfecta para la felicidad del fan y el justificativo de mendiguear hasta fin de mes. La catarata de “hits” se sucedieron uno tras otro. “The number of the beast”, “Can I play with mandes” y “Run to the hills”, demostraron el profesionalismo y la calidad de los músicos. La mascota más famosa del metal, Eddie (para quien no sepa es el de la bolsa de Locuras), hizo su aparición triunfal como no podía ser de otra manera, durante “Iron Maiden”. Con sus 3 metros a cuestas y una especie de ametralladora, Eddie recorrió el escenario para recibir algún intento de agresión de los músicos.

El final fue verdaderamente sorprendente y emocionante. “Moonchild”, a mi gusto el mejor tema de la velada, aportó el único momento de la noche con guitarra sin distorsión, e hizo saltar y gritar a todos. Para finiquitar la noche “The clairvoyant” y "Hallowed be thy name" terminaron de sacar lo último de hidratación de los cuerpos de los presentes ¿Se acuerdan cuando convidaban agua en los recitales?

Un buen cierre para esta nota, es la frase que me dijo un amigo en medio del recital “Listo, ya vi a Harris en vivo”. ¡Larga vida a Harris y sus tres dedos que se vuelven invisibles y te machacan el corazón! ¡Larga vida a Dickinson y su voz privilegiada y tantas veces imitada! Y por supuesto ¡Larga vida a Iron Maiden!

¡Que no sea la última! El metal nunca morirá


Tips

El tema: “Moonchild”

Lo que faltó: “Fligh of Icarus” y “Running free”

El pogo: “The number of the beast”

El flash: “Fear of the dark”

Lo mejor: Steve Harris

Lo peor: Lauren Harris

Nota color: Dickinson sacó banderita pirata de nuevo

Olor: Mucho


1 comentario:

Cristo dijo...

que bien que escribe este pibito! Su estilo me recuerda al de un gran redactor de la mitica revista quedishu!
Saludos, piola el blog man